martes 16 de junio de 2009

La trata de seres humanos

/ITALIA - Dos millones y medio de personas víctimas de la trata de seres humanos: la movilización de las religiosas en contra del tráfico que prácticamente afecta a todos los países del mundo

Roma (Agencia Fides) – Son casi dos millones y medio las víctimas de la trata con fines de explotación sexual, de las cuales al menos 500,000 en Europa y entre 29,000 y 38,000 en Italia. Son estos datos, significativos y alarmantes al mismo tiempo, los que están al origen del “Congreso 2009: Religiosas en red contra la trata”. La iniciativa inicia hoy 15 de junio y durará hasta el 18 de junio. Los trabajos serán abiertos por S.E.R. Mons. Antonio Maria Vegliò, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes. Al Congreso llegó un telegrama del Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, a nombre del Santo Padre Benedicto XVI en la que se desea que “este significativo encuentro suscite una renovada conciencia del valor de la vida y un cada vez más valiente compromiso con la defensa de los derechos humanos y por superar toda forma de explotación”.


Los datos sobre la magnitud del fenómeno – difundidos en el 2007 por la Dirección Justicia de la Comisión UE – fueron también mencionados durante la conferencia de prensa de presentación del Congreso realizada en la Sala de Prensa en la Santa Sede. La iniciativa de hecho es promovida por la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG) en colaboración con la Organización internacional para los Migrantes (Oim). Las dos organizaciones colaboran en la lucha contra el fenómeno coordinando 15 redes internacionales que comprenden 252 congregaciones femeninas en 36 países. En particular la OIM ha formado en los años 500 religiosas en todo el mundo.


Desde una visión general, sin embargo, el tema de la trata de seres humanos sigue siendo un fenómeno difícil de definir de una vez por todas. A diciembre del 2000 se remonta el tentativo de identificar un conjunto de prácticas criminales que pueden ayudar a comprender el fenómeno. En ese año, en efecto, se precisó la definición de la trata por parte de los organismos internacionales, que reza: “el reclutamiento, el transporte, la transferencia, el brindar alojamiento o acogida a personas, mediante el uso o la amenaza del uso de la fuerza o de otras formas de coerción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una posición de vulnerabilidad o mediante el ofrecimiento o la aceptación de sumas de dinero u otras ventajas dirigidas a obtener el consenso de una persona que detenta autoridad sobre otra con el objeto de explotarla. La explotación comprende, como mínimo, cualquier forma de prostitución de otros u otras formas de explotación sexual, el trabajo forzado o la prestación forzada, la esclavitud o prácticas análogas, el robo o extracción de órganos”.


Intervinieron en la conferencia de prensa de presentación del Congreso 2009: el p. Eusebio Hernández Sola, O.A.R., Jefe de Sección en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; la Sra. Victoria González de Castejón, R.S.C.J., Secretaria General de la UISG; la Dra. Carmela Godeau, Vice Jefe de Misión OIM, Roma; la Hna. Sangema, quien afirmó entre otras cosas que “no existe sociedad en el mundo que pueda jactarse de ser inmune a esta plaga social”, para luego explicar que “los protagonistas van desde los propios familiares a las parejas sentimentales, de los vecinos de casa a los amigos, a las amigas y a los extranjeros; pero los principales responsables son las organizaciones criminales, frecuentemente también en complicidad con autoridades locales y políticas, que devastan las zonas más pobres e indefensas de la sociedad en todos los rincones del globo”. “La trata –agregó también la Hna. Sangema– no es una realidad lejana a nosotros: sucede en nuestras calles, en nuestros barrios, y afecta a nuestros conocidos, a nuestros amigos y amigas, a los niños y niñas de nuestras escuelas y parroquias”.


El Congreso 2009 que se inició hoy en Roma es la segunda edición del Congreso organizado del 2 al 6 de junio de 2008 por parte de la Unión Internacional Superiores Generales para la migración y con la financiación del gobierno de los Estados Unidos (ver Fides 9/6/2009). El deseo de construir la red de las religiosas en oposición a la trata de personas fue incluido en la Declaración final, en la que se afirma: “Como mujeres consagradas, en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de este mal, no permaneceremos en silencio. Renovamos nuestro compromiso de promover la dignidad de todas las personas como respuesta a las palabras de Jesús: ‘he venido al mundo para que tengan vida y la tengan en abundancia’”

Agencia Fides

martes 14 de abril de 2009

No cerremos los ojos ante los niños esclavos.

16 de abril de 2009

Este año 2009 se cumple el 90 aniversario de la primera legislación internacional para abolir la esclavitud infantil, limitando la edad de entrada al mundo del trabajo. También se cumplen 90 años de que en España se decretara por ley la jornada laboral de 8 horas, siendo así el primer país de Europa en donde se consiguió una reivindicación histórica de la clase obrera. Ambos logros no fueron una concesión de los poderosos, sino fruto de las luchas, la entrega y el sacrificio, muchas veces con sangre, que multitud de niños, hombres y mujeres pobres hicieron posible.

Hoy, casi un siglo después asistimos a una de las situaciones más vergonzosas de todos los tiempos de la humanidad: la ESCLAVITUD INFANTIL, es el panorama de más de 400 millones de niños en el mundo. Hoy se habla de la crisis, ¿pero cómo catalogaríamos la situación a la que se ven sometidos millones de niños en el mundo en las últimas décadas? La llamada crisis actual la pagarán sobre todo los empobrecidos.

Los niños esclavos son obligados a participar de una planificación internacional del trabajo, consecuencia de un sistema económico perverso. La esclavitud infantil se ha convertido en un instrumento de la guerra comercial internacional. Poderosas empresas multinacionales, avaladas y sostenidas por el sistema financiero mundial - con producciones que van desde los automóviles y ropa de gran consumo hasta refrescos y zapatillas deportivas- utilizan a niños y niñas, en los países empobrecidos y aquí, para abaratar una mercancía que se vende en otros lugares y que esos menores nunca podrán disfrutar.

La esclavitud infantil es un holocausto de dimensiones planetarias que va en aumento. Afirmamos que es el mayor problema laboral y, por tanto, sindical en el mundo. El sindicalismo internacional y la inmensa mayoría de los partidos políticos, incluidos los españoles, se desentienden de tal cuestión. Lo cierto es que aumenta la esclavitud infantil, en número y en gravedad de las condiciones de explotación.

La actual situación, que en nuestro país ha dejado en la cuneta a más de 4 millones de personas sufriendo el paro, a nivel mundial agrava el trabajo esclavo EL SILENCIO DE LOS SINDICATOS LES HACE CÓMPLICES, esconde su traición y supone una acusación que les coloca del lado de los verdugos. Denunciamos a los sindicatos (UGT, CCOO…) y partidos políticos (PSOE, PP, IU, nacionalistas…) que hasta ahora han ignorado esta realidad y permanecen mudos ante esta canallada.

Las ayudas billonarias para salvar a la banca de manera inminente han puesto de manifiesto, que si se quisiera se podría erradicar la esclavitud infantil y el hambre, pues tendría un coste muchísimo menor que el dinero regalado a las finanzas. Ha quedado patente que no existe voluntad política de acabar con esos crímenes. ¿Por qué?

¿Qué hacen la UNICEF y la OIT ante este crimen?

Nos unimos al grito de Benedicto XVI que en su reciente visita a África, denuncia el tráfico de seres humanos y la esclavitud.

La esclavitud infantil es un problema moral y político y sólo tiene solución desde lo moral y lo político, desde una política de la solidaridad. La abolición total de la esclavitud infantil es posible si hoy, como ayer, luchamos en SOLIDARIDAD con los niños esclavizados y exigimos a nuestros sindicatos y partidos políticos la denuncia de estos crímenes.

CONSTRUYAMOS OPINIÓN PÚBLICA SOLIDARIA denunciando las CAUSAS de este drama para erradicar la esclavitud infantil de la faz de la Tierra.

¡¡¡ NO A LA ESCLAVITUD INFANTIL !!!

¡¡¡ ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO !!!

IQBAL MASIH, mártir católico en la lucha contra la Esclavitud Infantil en el mundo.

Asesinado el 16 de abril de 1995, en Pakistán, cuando tenía 12 años. [1983-1995]

Testimonio de auténtico sindicalismo solidario y militante.

Encuentra todo sobre Iqbal Masih en su web [pincha aquí]


Autor: MCC - SAIn - CJS- Fecha: 2009-04-15

Querido amigo:

Queremos invitarte a participar a una concentración y acción simbólica contra las causas de la esclavitud infantil.

Actualmente existen en el mundo más de 400 millones de niños esclavos . En pleno siglo XXI podemos encontrarlos fabricando alfombras en telares de Pakistán , India, etc, atados si es necesario para que no escapen.

Podemos encontrarlos en las plantaciones de tabaco, de café , de azúcar,? consumiendo pesticidas venenosos que acaban con su corta vida por enfermedades incurables.

Podemos encontrarlos en medio de las basuras, bajo el peligro de máquinas e infecciones, en medio de la calle entre los prostíbulos, casi enterrados entre las minas de oro, ?.

Niños esclavos. Son ya 400 millones.
Hoy la complicidad de gobiernos, multinacionales, sindicatos,y nuestra pasividad como ciudadanos hacen que los niños sean víctimas de esta gran guerra comercial.

Es por ello que te invitamos a unirte al grito solidario que ante las instituciones exige respuestas para erradicar este crimen a la infancia que es la esclavitud.

16 ABRIL 2009
DÍA MUNDIAL CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL CONCENTRACIÓN Y ACCIÓN SIMBÓLICA EN SOLIDARIDAD CON LOS NIÑOS ESCLAVOS

PLAZA SAN JAIME, 20:00 H

Organizan: MCC, partido SAIn y CJS

CASA DE CULTURA I SOLIDARITAT
TLF: 678. 413. 337
barcelona@solidaridad.net

PER QUE EL 16 D'ABRIL?
El 16 d'abril de 1995 moria assassinat Iqbal Masih. En memòria d? Iqbal, símbol dels 400 milions de nens esclaus, vam reivindicar el 16 d'abril com Dia Internacional contra l'Esclavitud Infantil.

IQBAL MASIH
Iqbal era un nen pakistanès de 12 anys. Cristià en un país de majoria musulmana. Va treballar com nen esclau des dels 4 anys per a les màfies tèxtils del seu país. Juntament amb altres nens sindicalistes, va aconseguir la llibertat, i va començar una lluita associada per a l'alliberament dels milions de nens esclaus que hi ha en el món. Això li va dur al reconeixement internacional, parlant davant parlaments i universitats d'Amèrica del Nord i Europa, denunciant la responsabilitat que els habitants del Nord del planeta tenim en la misèria de la infància del Sud. No li van perdonar, i al seu retorn, la màfia tèxtil el va assassinar el diumenge de resurrecció de 1995.

La seva mort va posar de manifest davant el món aquesta realitat dramàtica de més de 400 milions de nens que viuen sota les més diverses formes d'esclavitud. Catorze anys després la metxa encesa per aquest nen lluitador corre per tot el món i es multipliquen els actes i iniciatives per a abolir l'esclavitud infantil i per a demanar que el 16 d'abril sigui declarat Dia Mundial contra l'Esclavitud Infantil.

Les màfies tèxtils de Pakistan el van assassinar als 12 anys perquè les va denunciar internacionalment ?No compreu catifes, fetes per nens esclaus?, va dir en Boston al rebre un premi per les seves lluita solidària. Va donar la seva vida per denunciar les causes d'aquest crim

El proper 16 d´abril, a més de 30 ciutats espanyoles es faran actes, concentracions en solidaritat amb els 400 milions de nens esclaus.

A BCN convoquem una concentració a la plaça Sant Jaime, 20:00 h.

miércoles 11 de febrero de 2009

Sarcasmos eutanásicos

Lunes, 09-02-09

En el debate sobre la eutanasia hay un ingrediente de «truhanería compasiva». El bueno de Bernat dijo hace algún tiempo, para alborozo de la parroquia eutanásica: «Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista»; donde subyace la negación de una instancia divina que pueda determinar lo que debemos hacer con nuestro cuerpo. Según el apotegma del bueno de Bernat, cada individuo puede disponer de su vida como le viene en gana, en un ejercicio de voluntad soberana; y este principio de autonomía de la voluntad sería el que justificase la eutanasia. Pero la autonomía de la voluntad individual es el espantajo que la parroquia eutanásica enarbola para distraer nuestra atención de lo que en verdad persigue, que es exactamente lo contrario. Pues la parroquia eutanásica, a la vez que niega que una instancia divina pueda establecer los límites de la vida, postula que una instancia humana -¡con certificado progre, of course!- los establezca en su lugar. De modo que donde el bueno Bernat dice «tu cuerpo es tuyo» debe añadirse «... y el de tu prójimo también». Que es lo que ocurre en este caso de la italiana Eluana, a quien nadie le ha preguntado si desea quitarse la vida; y como esta pregunta Eluana no parece en disposición de responderla, llega entonces la parroquia eutanásica y nos dice: «Pues, a falta de respuesta de Eluana, nosotros decidimos por ella y le damos matarile».

Erigirse en juez omnímodo sobre las vidas ajenas no parece conjugarse demasiado bien con el principio de autonomía de la voluntad que la parroquia eutanásica enarbola a modo de coartada. Entonces hay que desplegar una estrategia propagandística de confusión que, a simple vista, parezca un ejercicio de filantropía. Primeramente, ha de lograrse que la sociedad restrinja su concepción de «vida humanamente digna»; de esta concepción restringida debe quedar expulsado el quebranto físico y moral, las enfermedades incurables, la decrepitud. Una «vida humanamente digna», para la parroquia eutanásica, es aquella que puede disfrutarse en plenitud; la vida doliente, acechada por los padecimientos, se convierte de inmediato en vida indigna y prescindible. Para imponer esta concepción (contraria al impulso natural del hombre, que lo empuja a aferrarse a la vida) se recurre a calculadas campañas de «concienciación social», que básicamente consisten en pillar a enfermos atenazados por la desesperación, afianzarlos en su propósito suicida y exhibir carroñeramente su muerte en directo, convirtiéndolos en modelos de ejemplaridad pública.

Convertir a alguien en modelo de ejemplaridad pública significa decir: «Tú en su lugar harías lo mismo». Esto es: tú tampoco soportarías los padecimientos que esa persona soportaba; tú tampoco serías capaz de vivir postrado en una silla de ruedas, o conectado a una máquina. Y, una vez logrado esto, el deslizamiento moral que propone la parroquia eutanásica es el siguiente: «Y esos sufrimientos que no querrías para ti, ¿por qué permites que los sufran otros?». De donde se desprende que a los enfermos postrados en una silla de ruedas, o conectados a una máquina, hay que darles matarile por compasión. Naturalmente, se trata de una compasión falsificada: pues lo que la verdadera compasión anhela es compartir el sufrimiento ajeno; lo otro es desapasionamiento e impiedad. Y detrás de la impiedad siempre hay un interés utilitario, que en este caso no es otro que librarse de las vidas que se han convertido en una carga gravosa. Y el sarcasmo eutanásico se completa cuando a los que se resisten a comulgar con tanta impiedad se les tacha de impíos fundamentalistas, esclavos de una instancia divina. ¿Para qué hace falta una instancia divina, si nuestros progres se lo guisan y se lo comen todo, erigidos en jueces omnímodos?

http://www.juanmanueldeprada.com

martes 20 de enero de 2009

El Congo: Una verdad incómoda

lunes 19 de enero de 2009

Poner la otra mejilla: La no violencia evangélica

Uno de los dichos de Jesús más conocidos es aquel que dice: A quien te abofetee la mejilla derecha, ofrécele también la otra (Mt 5, 39). Suele interpretarse comúnmente esta frase como una invitación a sufrir, sin rebeliones, ofensas e injurias. Esta lectura supone que la persona religiosa y buena debe evitar toda reacción violenta, y padecer con resignación las agresiones.


Alberto de Mingo, Redentorista
Profesor de N.T
Revista Id y evangelizad , nº 42 Enero 2005



Uno de los dichos de Jesús más conocidos es aquel que dice: A quien te abofetee la mejilla derecha, ofrécele también la otra (Mt 5, 39). Suele interpretarse comúnmente esta frase como una invitación a sufrir, sin rebeliones, ofensas e injurias. Esta lectura supone que la persona religiosa y buena debe evitar toda reacción violenta, y padecer con resignación las agresiones.

Interpretado así, estas palabras resultan intolerables para una sensibilidad moderna consciente de los derechos humanos. La dignidad de la persona agredida requeriría, al menos, una protesta, una reacción de denuncia que afirmase el valor del ofendido. Una canción de moda hace algunos años, de la cantautora Ana Belén, decía: Solo le pido a Dios/que lo injusto no me sea indiferente/que no me abofetee la otra mejilla/después de que una garra me arañó esta suerte.

El objeto de este artículo es demostrar que, bien entendido en su contexto original, el dicho de Jesús sobre ofrecer la otra mejilla y los otros dichos contiguos que se refieren a la misma actitud de noviolencia activa no son una conminación a la pasividad, sino bien al contrario, una llamada a la defensa de la dignidad de los más desprotegidos.

El dicho de la mejilla

A quien te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mt 5, 3 9).

En la versión de Mt, la mejilla golpeada es la derecha. Esto supone, o bien que la mano con que el agresor ha golpeado es la izquierda, o bien que la bofetada ha sido propinada con el revés de la mano derecha.
La Misná conserva un texto que viene a ilustrarnos sobre el significado social de la bofetada en el contexto de aquella cultura. Dice en su tratado Babá Qammá (BQ): Si uno da un puñetazo a su prójimo, ha de indemnizarle con una selá. R. Yehudá dice en nombre de R. Yosé el galileo: una mina. Si le da una bofetada, ha de darle doscientos sús. Si le abofetea con el reverso de la mano, ha de indemnizarle con cuatrocientos sús. (BQ 8,6).
Antes de nada, aclaremos el valor de las multas prescritas: una selá son cuatro sús, y un sús es el salario de un día de trabajo, el equivalente a un denario romano. Una mina son cien sús.
El tratado Babá Qammá pertenece al cuarto orden de la Misná, llamada Nesiquín (Daños), que versa sobre las indemnizaciones que han de abonarse en casos de daños y perjuicios cometidos tanto accidental como intencionadamente. En el caso de la agresión física a las personas, la indemnización se ha de pagar por el daño, por el dolor, por la curación, por la pérdida de tiempo y por la injuria (BQ 8,1).
Por daño se entiende las secuelas que deja la agresión; por dolor el sufrimiento físico causado; por curación los costes de los remedios terapéuticos. La pérdida de tiempo es la indemnización correspondiente al tiempo que el agredido ha tenido que sustraer de sus obligaciones por la convalecencia. El quinto motivo, la injuria, hace referencia a los aspectos no-físicos del daño causado. Es lo que hoy llamaríamos daño moral y que en aquella sociedad era el nombre que se daba al menoscabo del honor.
Bruce Malina y el Context Group han realizado una importante contribución a la ciencia bíblica al poner de relieve la importancia del honor en la interpretación de los textos del Nuevo Testamento. En las sociedades mediterráneas tradicionales, el honor ocupaba el centro del sistema de valores socialmente relevantes. Según Malina, el buen nombre de uno, es decir, la buena reputación, constituye la preocupación central de la gente en todo contexto de acción pública y confiere sentido y significado a sus vidas, lo mismo que el dinero en nuestra sociedad.
El antropólogo John Peristiany ha definido el honor como el valor que una persona tiene ante sí misma, pero también ante la sociedad a la que pertenece. Es la estimación de su propia valía, aquello de lo que cree poder enorgullecerse, pero también el reconocimiento de esa creencia, el reconocimiento de su excelencia por parte de la sociedad, aquello de lo que tiene derecho a enorgullecerse.
En la sentencia de BQ 8,6 sorprende la gravedad con que se castiga la bofetada, el agresor ha de abonar 200 sús, equivalente al salario de casi un año de trabajo, una cantidad exorbitante, sobre todo, si lo comparamos a los sólo 4 sús con que se castiga un puñetazo. El honor nos da la clave para entender la gravedad de esta ofensa. El que abofetea ha de indemnizar por la injuria, el menoscabo de honor que ha infringido en el ofendido.

El que presenta la otra mejilla desmonta los presupuestos sociales que confieren al agresor el poder de humillar y someter. Su gesto es un desafío. La iniciativa ha cambiado de bando y está ahora en manos de quien era considerado menos que un ser humano. Ha demostrado que su dignidad como persona no se desmorona con un bofetón.

La Misná es tolerante con el puñetazo. Aunque punible, la levedad del castigo, equivalente aproximadamente a una semana de sueldo, nos revela que, en la mente del legislador, darse de puñetazos es una manera tolerable de resolver las diferencias entre hombres. La bofetada, sin embargo, se penaliza con una multa 50 veces superior. La humillación que conlleva el gesto, la injuria que produce, es intolerable entre prójimos, es decir, personas con el mismo rango social. De ahí la gravedad de la indemnización. La situación es aún más grave si la bofetada se da con el revés de la mano, por ser éste un gesto más humillante.
Pero esta legislación es aplicable sólo cuando agredido y agresores son hombres libres. Babá Qammá recoge una sentencia de Rabí Yehudá que dice: Por los esclavos no hay que indemnizar el concepto de injuria (BQ 8,3). Y es que en cuestiones de injuria: Esta es la regla: todo depende de la dignidad de la persona (ofendida) (BQ 8,6). En la lógica del honor, cuando unsuperior abofetea a un inferior: el amo al esclavo, el marido a la mujer, el padre al hijo, no está sino haciendo una demostración de cuál es el orden de dignidades entre las personas. El abofeteado debe, en estos casos, agachar la cabeza y aceptar la humillación con resignación.
Imaginemos el contexto en el que colocar el dicho de Jesús: A quien te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Pienso que la escena corresponde a la de una persona socialmente superior que abofetea a un inferior. Para el caso de bofetadas entre iguales había en aquella sociedad, como atestigua la Misná, medios para resolver el conflicto. Pero ¿qué sucedía cuando alguien, arropado por su posición social superior, humillaba a un campesino, a una mujer o a un esclavo abofeteándole en público? El gesto iba dirigido a afirmar la relación de subordinación, basada en el mayor honor del agresor, y obtener así la sumisión del agredido.
Jesús propone para este escenario que el abofeteado o la abofeteada vuelva la otra mejilla. Imaginemos el gesto: ¿qué reacciones suscitaría tanto en el agresor como en los que contemplan la agresión? En primer lugar, sorpresa. Que el abofeteado ofrezca la otra mejilla no era lo esperado. El agredido toma la iniciativa para negarle a su agresor lo que se había propuesto: reafirmar el desigual orden que le coloca por encima y obtener la sumisión del inferior en dignidad.
El que presenta la otra mejilla desmonta los presupuestos sociales que confieren al agresor el poder de humillar y someter. Su gesto es un desafío. Incluso en el caso de que el agresor opte por darle un puñetazo, estaría de este modo reconociéndole como igual. En cualquier caso, la iniciativa ha cambiado de bando y está ahora en manos de quien era considerado menos que un ser humano. Ha demostrado que su dignidad como persona no se desmorona con un bofetón.

El dicho de la milla

Al que te exija ir cargado durante una milla, ve con él dos (Mt).

La situación a la que se refiere el dicho es la de una angareia. El verbo griego que hemos traducido aquí como exigir ir cargado es angareuô, una palabra técnica del ámbito militar que significa forzar a alguien a realizar un servicio.
La situación típica que representa es la de una persona, por ejemplo un campesino, forzado por el ejército romano a transportar material. Las legiones romanas se desplazaban por el Imperio con una pesada impedimenta. Josefo describe así el equipo de un legionario típico: El resto de la infantería usa venablos, escudo, una sierra, una cesta, una piqueta, un hacha, una correa y un garfio, con provisiones para tres días, de suerte que hay poca diferencia entre ellos y un jumento cargado (Guerra 3.5.5). Wink estima el peso del equipaje de un legionario en 30 a 40 kilos, sin incluir armas.
Los legionarios no transportaban ellos mismos este pesado equipo, sino que recurrían para ello al trabajo forzado de los civiles que encontraban en su camino. Tenemos, así, el escenario correspondiente al dicho de Jesús: un campesino es obligado por un soldado a llevar su impedimenta durante una milla, un trabajo no sólo gravoso, sino humillante. Jesús propone responder a una situación así, no con una resistencia violenta o con el resentimiento, sino con una generosidad que asombra.

Mê antistênai tô ponerô no es, por tanto, no resistáis al mal sino no os opongáis al mal con la violencia

Wink nos invita a representarnos así la escena propuesta por el dicho de Jesús:
Imaginen la sorpresa del soldado, cuando a la siguiente piedra miliar, al aprestarse a tomar con desgana su paquete, el civil dice: `Oh, no, déjame llevarlo otra milla´. ¿Por qué lo hace? ¿Qué trama? Normalmente los soldados tienen que obligar a la gente a llevar su impedimenta, pero este judío lo hace tan alegremente, ¡y no para!. El humor de esta escena puede que se nos escape a nosotros, pero difícilmente hubiera pasado desapercibido para la audiencia de Jesús.
Wink no aporta evidencias sólidas sobre esta presunta normativa. El mismo reconoce que no se ha conservado hasta hoy, que yo sepa, una ley romana que limitara la ‘angareia’ a una milla. Personalmente, no encuentro motivos suficientes para presuponer que haya existido tal reglamento.
Pero comparto con Wink que el gesto propuesto por Jesús está destinado a sorprender al soldado. Devuelve al agraviado la iniciativa moral y crea una situación sorprendente que hace interrogarse al agresor. A partir de este momento, al militar le resultará más difícil pensar en los civiles sometidos como simple mano de obra disponible.

No «resistir» el mal con la violencia

Volvamos a la frase que sirve de introducción a los cuatro dichos de Mt 5, 39-42: No resistáis al mal En el original griego suena así: Mê antistênai tô ponerô. La dificultad para la traducción radica en el verbo antistênai, que suele traducirse simplemente como resistir. Pero esta palabra tiene más matices. Según el Diccionario Liddell-Scott, anthistêmi significa oponerse, especialmente en la batalla. Wright comenta que antistênai es casi un término técnico para la resistencia revolucionaria del tipo específicamente militar. Para demostrar esta afirmación el autor argumenta convincentemente que Flavio Josefo de las 17 veces que usa la palabra, 15 lo hace con el sentido de "lucha violenta".
Mê antistênai tô ponerô no es, por tanto, no resistáis al mal sino no os opongáis al mal con la violencia. El significado de los dichos de esta sección ilustra perfectamente que lo que se pide no es la pasividad de los creyentes, sino superar la violencia como forma de oponerse al mal. En este sentido, no estoy de acuerdo con la opinión que Ulrich Luz expresaba en su comentario al Evangelio según san Mateo: Se advierte en Mateo un cierto desplazamiento hacia una pasividad cristiana.
La resistencia noviolenta como el modo propiamente cristiano de enfrentarse al mal es uno de los pilares de la ética del cristianismo más primitivo, y está atestado en distintos documentos del Nuevo Testamento.
Así Pablo: Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis (Rom 12, 14).
Nunca devolváis a nadie mal por mal (Rom. 12, 17).
Mirad que ninguno devuelva a otro mal por mal (1 Tes. 5,15)
En la Primera Carta de Pedro: En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde, no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición. ( 1 Pe 3,8-9).
En el Apocalipsis: Si alguno es destinado a la cautividad, a la cautividad va; si alguno ha de morir a espada, a espada ha de morir. Esta es la resistencia y la fe de los santos (Ap. 13,10).

También la Didajé, un antiguo documento cristiano compuesto en la segunda mitad del siglo I, probablemente en torno al año 70, inicia su catequesis ética con esta misma tradición: Bendecid a los que os maldicen, rogad por vuestros enemigos y ayunad por los que os persiguen. Pues ¿qué generosidad tenéis si amáis a los que os aman? ¿Acaso no hacen esto también los paganos? Vosotros amad a los que os odian y no tendréis enemigo. Apártate de las pasiones carnales y corporales. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra y serás perfecto. Si alguien te fuerza a acompañarle (angareusé) una milla, ve con él dos. Si alguien te quita tu manto, dale también la túnica. Si alguien se apodera de lo tuyo, no se lo reclames, pues tampoco puedes. A todo el que te pida, dale y no se lo reclames, pues el Padre quiere que todos reciban de sus propios dones ( Didajé I,3-5)
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martes 25 de noviembre de 2008

Otra copa de Martini: ¡Que sea doble!

En la columna de "La Verdad" presenté textos del libro-entrevista al Cardenal Martini, pero me dejé en el tintero la antología de sus opiniones sobre sexualidad e iglesia: he aquí unas cuantas "perlas" para hacer pensar y...hacer cambiar.

Una teología acostumbrada a respuestas prefabricadas debería cambiar de chip y aprender a cambiar las preguntas. Para ello hace falta coraje, como el que necesitó Martini para colaborar con la Congregación para la Doctrina de la Fe, “en la que a lo largo de diez años, dice, he hablado con el Cardenal Ratzinger”. Uno de sus desacuerdos era sobre la encíclica Humanae vitae, de Pablo VI (1968) y el tema de los anticonceptivos. Martini propone “una nueva perspectiva”, ya atisbada cuando muchos obispos hablaron en una línea que, según el ex-arzobispo de Milán, “deberíamos continuar en la actualidad”. “Estoy firmemente convencido, afirma, de que la conducción de la Iglesia puede mostrar un camino mejor que el de la Humanae vitae. La Iglesia recuperará con ello credibilidad y competencia.”

La oposición objetará que hay que ir despacio. Pero Martini responde que se ha tardado demasiado en rehabilitar a Galileo y Darwin. La petición de perdón de Juan Pablo II en el tema del judaísmo y en el de la relación de la iglesia con la ciencia fue laudable. Pero “en los temas de la vida y el amor no podemos esperar tanto. Es un signo de grandeza y seguridad en sí mismo que alguien pueda admitir sus faltas y la estrechez de su visión de antaño”.

Sobre el tema de la homosexualidad responde: “En mi círculo de conocidos hay parejas homosexuales, personas muy respetadas y muy sociales. Nunca se me preguntó, ni tampoco se me habría ocurrido, condenarlas”.

Es típico de este cardenal jesuita mirar hacia delante, sin miedo a preguntas inéditas que requieren respuestas creativas. Entre ellas está “la relación con la sexualidad y la comunión para los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio.

En otros tiempos hubo tal vez demasiados pronunciamientos oficiales de la Iglesia en el ámbito del sexto mandamiento. A veces, dice Martini, hubiese sido mejor guardar silencio”. Reconoce el cardenal que en el Vaticano se discute sobre la utilización de preservativos, en especial porque la epidemia del sida preocupa mucho al Papa. Pero pocos se atreven a decir lo que piensan. Cuando Martini habló del mal menor esa toma de posición le hizo entrar en enfrentamientos. “Me he convertido, comenta sonriente, en el cardenal del preservativo”.

Por comparación con la época de su juventud, el mundo de hoy le parece totalmente distinto: por lo menos es más sincero y abierto. “Antes no se quería casi ni hablar del tema de la sexualidad: se lo reservaba para el confesonario y para el ámbito de la culpa”. En cambio, Martini es capaz de abordar el tema de la sexualidad en la etapa prematrimonial sin acomplejarse. “¿Puedo responder, se preguntan los jóvenes, del hecho de traer un niño al mundo o no traerlo? ... Ningún obispo ni sacerdote ignora hoy que se da la cercanía corporal de las personas antes del matrimonio. Aquí tenemos que cambiar de mentalidad, si es que queremos proteger la familia y promover la fidelidad matrimonial. Con ilusiones o prohibiciones no se puede ganar nada. Entre mis amigos y conocidos he podido ver cómo los jóvenes salen de vacaciones y duermen juntos en una misma habitación. A nadie se le ocurría ocultarlo o plantear problemas al respecto. ¿Debería yo decir algo? Es difícil. No puedo entenderlo todo, aunque percibo que, tal vez, en este punto está surgiendo un nuevo respeto mutuo, un aprender unos de otros y una convivencia más intensa de las generaciones... Yo quiero acompañar este desarrollo con benevolencia, formulando preguntas y con oración“

Llama la atención que hable así todo un cardenal de la iglesia católica, sin pretender dogmatizar, ni condenar lo más mínimo y sin el menor rasgo catastrofista, tan común en algunos purpurados de nuestros alrededores. “Creo, dice, que no es tiempo de intentar dar respuestas de validez general... las respuestas solo caen en terreno fértil si antes se ha puesto sobre la mesa una pregunta... En estas cuestiones tan profundamente humanas como la sexualidad y la corporalidad no se trata de recetas, sino de caminos que comienzan en el hombre y que conducen hacia delante. ... No podemos exigir de los niños y jóvenes todo lo que sería ideal. Poco a poco encontrarán su camino. Los caminos no pueden dictarse desde arriba, desde escritorios o desde púlpitos.... Lo decisivo es que promovamos a los cristianos en su capacidad individual de juicio”.

Lo cuál no obsta para que Martini sea claro frente a la injusticia. “La Biblia frente al adulterio marca una línea clara. Está absolutamjente prohibido irrumpir en el matrimonio ajeno. La Biblia es también muy clara cuando se trata de violencia contra las mujeres...Pero más allá de estas líneas claras que la Biblia traza, se nos remite a la propia responsabilidad y al discernimiento de los espíritus”.

Ante estas perlas de antología, es inevitable bromear. Alguien dirá: “Cállese, hombre, que se le entiende todo”. Y alguien musitará: “No subió más alto por carecer de los defectos requeridos por el cargo”.


Juan Masiá
Vivir y pensar en la frontera

domingo 23 de noviembre de 2008

SEXUALIDAD, IGLESIA Y BIOÉTICA

Con este título reflexiona sobre las cuatro décadas de resaca tras la encíclica Humanae vitae el médico ginecólogo y profesor de Bioética en la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa, Miguel Oliveira da Silva.

No es un clérigo teólogo, sino un seglar casado, avalado por la experiencia de la medicina y de la vida matrimonial, quien extrae de su formación filosófica y científica el método para hacer el diagnóstico delas patologías de su iglesia, a la que cuestiona con la honestidad del creyente adulto y la que critica como tratamiento apropiado para un pronóstico de renovación esperanzada.

El doctor Miguel Oliveira da Silva, como miembro de la Comisión Nacional de Bioética, desde su doble dedicación a la ginecología y la bioética, apuesta incondicionalmente por la relación de diálogo propuesta por Juan Pablo II “entre iglesia y ciencias” y “entre creyentes y no creyentes” (Evangelium vitae, n. 27).

Él practica ese diálogo reflexivamente, como demostró en su obra Ciência, religiâo e Bioética no início da vida (ed. Caminho, 2006) y como ha desarrollado en esta última: A sexualidade, a Igreja e a Bioética. 40 anos de Humanae vitae (ed. Caminho, 2008).

Se leen con interés las vicisitudes desde el Concilio hasta la publicación de la funesta encíclica, que causó la mayor pérdida de credibilidad a la iglesia católica en el siglo XX. Presenta los “encantos y desencantos” del mundo bioético ante el tema de la sexualidad y la necesidad de cambio de paradigmas de pensamiento en la encrucijada de lo científico, lo ético y lo terapéutico. Pero, sobre todo, plantea la exigencia de un nuevo paradigma de ética sexual dentro de la Iglesia.
Con el doble bisturí del médico y del pensador, opera el autor sin miedo los tumores que están pidiendo a gritos extirpación, para mejorar el pronóstico de una iglesia y una teología moral enfermas de cuidado: acceso de la mujer a todos los ministerios eclesiales y a la jerarquía eclesiástica, celibato optativo, participación en la eucaristía de personas divorciadas viviendo en una nueva unión de hecho, sexualidad de célibes por vocación religiosa, legitimidad de relaciones sexuales pre-matrimoniales, sexualidad en contextos de orientación homosexual, eticidad de métodos contraceptivos, técnicas de procreación médicamente asistida y manejo de embriones pre-implantatorios, etc.

Pone el dedo en la llaga de los tres grandes errores de la encíclica de Pablo VI: 1) confundir lo artificial con lo antinatural, 2) entender la ley moral de un modo fixista y naturalista, y 3) creer que es competencia de la iglesia el interpretar dicha ley e imponer su interpretación a la ética. Como consecuencia de esta encíclica, la iglesia pierde credibilidad hacia fuera y angustia dentro de ella a unas pocas personas (¡cada vez menos!) que la siguen a la letra, creyendo que está prohibido pensar.

Con fidelidad crítica de creyente, con lealtad cuestionadora de pensador y con exactitud de científico, propone el Doctor Oliveira el cambio de paradigma ante la sexualidad, para que, tanto crfeyentes como no creyentas, puedan compartir esperanza.

Concuerda con esta postura la redacción del prólogo por el P. Dr. Anselmo Borges, profesor de Filosofía en la Universidad de Coimbra (conocido como alma y visión, durante la era posconciliar, de los Coloquios y la Revista Igreja e Missâo, renovadores de la teología en Portugal)., quien insiste, citando el libro reciente del cardenal Martini, en la necesidad urgente de una “reconciliación de la iglesia con el mundo, con la ciencia, con el cuerpo y con la sexualidad”.

Merece la pena recomendarse la lectura y la traducción de estos dos libros, muy apropiados para hacer revivir esperanza en una iglesia en estado de coma. Los propondría como libro de cabecera para quienes han llegado al epìscopado tras aprobar el examen de estar de acuerdo con la Humanae vitae.

Juan Masiá Clavel
Vivir y pensar en la frontera